“Para el pescado, un blanco”
Nos encontramos ante uno de los tópicos más populares: con los pescados un vino blanco. Como norma general no está mal, pero esta premisa nos impide disfrutar de nuevas formas de maridaje, que es el término que los expertos han dado en llamar al perfecto casamiento entre comida y bebida, y qué mejor bebida que el vino.
Además, la lógica nos dice que tan importantes son los ingredientes como la preparación de los mismos. ¿Qué tiene que ver un lenguado a la plancha con un marmitako?, ¿y unos percebes con unas alubias con almejas?
Es cierto que existen determinadas reglas de oro. Una de ellas, es que los taninos, presentes en los vinos tintos complementan de manera ideal la grasa de los alimentos, no sólo la de las carnes, sino también la de determinadas salsas, por ejemplo, la de unos espagueti a la carbonara. En este sentido, también nos encontramos con pescados más grasos, como el salmón o el atún, que maridan perfectamente con los vinos tintos.
Asimismo, el mercado nos ofrece una gran diversidad de vinos: tintos jóvenes concentrados de gran carga frutal, blancos con crianza en madera o sobre sus lías, vinos dulces y semidulces, vinos secos y olorosos (muy poco conocidos fuera de Andalucía), variados rosados y claretes... Todos encuentran su pareja ideal en la comida.
Por otra parte, invito a que los viajeros saquen el máximo provecho a sus viajes. La tradición nos ha proporcionado grandes maridajes. Si se va a Valladolid a comer lechazo, no se me ocurre ninguna idea mejor que un potente Ribera del Duero o Toro de crianza. Si estamos en las Rías Baixas, ¿qué mejor que una mariscada acompañada de un albariño? Pero no olvidemos que en Valladolid existen magníficos restaurantes especializados en pescados y en Galicia se come una estupenda ternera.
Por tanto, el maridaje nunca debe ser un corsé, sino toda una experiencia al servicio de los sentidos del comensal. Si tiene dudas, no tenga miedo a experimentar y pruebe el mismo plato con distintos vinos a la vez. No olvide que el vino es para disfrutar y no hay que tener miedo a probar.